sábado, 21 de febrero de 2009

Balbuceantes de Eduardo Pavlovsky

Imagen, El niño, Bicicleta molida, El beso, Los dos, Rodilla, Vienen, Pacto y Sensatez.
Nueve relatos de Eduardo Pavlovsky que el grupo El Soporte propone en Balbuceantes: - contemos la historia del fracaso, del desamparo, de los decires balbuceantes, con las dicciones de los grandes tormentos, misterios y tartamudeces de la noche - imágenes sueltas que buscan composición, voces de recuerdos plasmados en las retinas, sonidos desmenuzados por el viento, sombra de carcajadas – aullido de deseo. Musicalidad de palabras en finitud de cuerpos buscando forma, lugar, acompañamiento

Elenco

Julián Calviño - Ana Franchini
Javier Medina - Carolina Painceira

vestuario - María Claudia Curetti
iluminación - E. Misch
composición sonora - Wan Lee
diseño de escenografía - Bea Blackhall
realización de escenografía - Verónica Vojcicki
Susana Peralta

prensa: Adriana Schottlender

asistente de dirección -Lucila Goldberg
dirección general - Eduardo Misch

jueves, 19 de febrero de 2009

diapositivas

video

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El autor dice de la puesta en escena:

Textos residuales. Sin sujeto claro. No pertenecientes a una obra y su estructura. Todos los textos van por el medio. Sin principio ni fin. Como diría Samuel Beckett: “no importa quien habla”. Lo que se deja en el margen de la estructura teatral. Lo micropolítico. El resto. Por los bordes. Por los intersticios. Textos balbuceantes. Diálogos inconclusos. Pero intensos. Tal vez porque son textos que necesitan la pura experimentación y la resonancia del espectador. Sin hermenéutica posible. No significan nada. Por eso balbucean aun en su aparente seguridad. Balbuceo de temblor en la caída. La puesta de Eduardo Misch es rigurosa. Balbucea y tiembla todo el tiempo. Es su elección. Texto de goce, por oposición al texto de placer, que permite al espectador una lucida comprensión. Textos que desacomodan – con un devenir que no intentan explicar nada. Solo experimentar. Arriesga esa estética y la sostiene. No es complaciente. No es poco hoy.
Eduardo Pavlovsky